sábado, 14 de diciembre de 2013
Ojalá pudiera rendirme, pero no puedo....
Absorver ese dolor, hacerlo tuyo, fundirte con él, amarlo, abrazarlo, asumirlo...
Si se lucha contra él, la batalla está perdida de antemano.
Solamente así, hundida, desmembrada, y rota, reaparece el más puro instinto de supervivencia, y empiezas a darte cuenta de que no puedes hacer nada para matar el dolor.
Solamente te queda un camino: el de aprender y disfrutar.
Porque no tienes nada más...
Porque ya no te queda nada más...
Porque ya no hay miedo...
lunes, 9 de diciembre de 2013
Hasta que no acepte...
Hasta que no acepte que soy especial;
Hasta que no acepte que las heridas no están cicatrizadas;
Hasta que no acepte mis puntos débiles;
Hasta que no acepte que debo ser la primera en quererme y respetarme por todo ello (aún voy demasiado lenta);
Hasta que no acepte que la frase "no quiero hacerte daño", es el dolor es sí mismo;
continuaré sintiéndome víctima de abusos...
viernes, 6 de diciembre de 2013
Actores, cine... historias
Mi pasión por el cine viene de la infancia, donde veía plasmada la fantasía que deseaba vivir.
Ya adulta, el cine me acompañó gratamente explicando historias de todo tipo que resonaban en mi: historias de amor y desamor, de tragedias y alegrías, míticas y de leyenda, profundas y superficiales.
Las historias que explicaban los actores en sus películas, las sentía tan reales que inconscientemente creía que las habían vivido.
Pero poco a poco se iban desmitificando, hasta que lo logré por completo cuando conocí a algún que otro actor y algún que otro director profesional. Eran personas, no dioses del glamour o héroes, como imaginaba de pequeña.
Por mucho que las historias que explican son reales, ellos no son los personajes que encarnan. Su compañía se convierte en vacía y efímera en el tiempo. Porque no son reales.
Pero se nos queda en el recuerdo la emoción de lo explicado.
Si queremos, si podemos...
https://www.youtube.com/watch?v=yTN9jn8_FZ0&feature=youtube_gdata_player
El BDSM es real, ¿pero su gente?
En un año me he encontrado tan poca, que los puedo contar con una sola mano sobrándome dedos, y la desesperanza a veces me carcome...
domingo, 1 de diciembre de 2013
Nací sumisa...
Y ahora sé que en mi intimidad (con un amante), jamás he hablado como una vainilla...
Siempre he hablado como una sumisa, porque es lo que he sentido TODA mi vida, pensando (consciente e inconscientemente), estar hablando con un Dominante.
Lo siento, no es mi problema.
No al revés...
jueves, 28 de noviembre de 2013
Libertad...
No sé si es un punto y aparte, o un punto y final.
Dos señales he vivido hoy a cerca de la libertad.
Como buen signo de aire, me es completamente inconcebible la entrega sin la LIBERTAD.
Está tan intrínseco en mi ser, que doy por hecho que el otro lo percibe, pero hoy he visto que no.
Quizá porque expreso mis conclusiones desde el ímpetu y la vehemencia, provocando que el otro solamente vea la fuerza con la que emano mis visiones, creyendo que lo que estoy expresando son demandas exigentes.
Y es completamente alejado de la verdad de mi SER.
Cuando pido fidelidad, quizá me refiero más a la lealtad, (estamos en el BDSM y las fantasías evolucionan, las mías inclusive), pero desde la completa LIBERTAD, porque yo decido entregarlo a UNO solo, focalizando así mis energías y mis vivencias, y mi deseo es que el otro lo viva como yo, haciendo de todo ello una experiencia muy intensa...
Pensaba que era de sentido común que todo el mundo lo vivía como yo, a nivel profundo.
Veo q no es así...
En alguna ocasión me han pedido libertad, quedándome estupefacta... A mí! A una mujer que, a la que se siente aprisionada exigentemente cual ave enjaulada, destroza los barrotes, importando poco el grueso de los mismos (a pruebas me remitiría, y seguro que alguno de los lectores sabe a lo que me refiero)...
Si no es desde la libertad, ¿como sentiria el deseo?
Tengo que sentirme libre para regalar, para dar, para entregar. Si hago las cosas "porque así debe ser" o "por coj...", exigiendo, estaré dando un ápice, un simple apunte de lo que en realidad tengo y soy, y terminaré huyendo.
Pienso que quizá sea mi mensaje el que esté equivocado; no va en la misma dirección que mis intenciones vitales...
Y un último apunte para terminar:
Confundí el Amor con la sensación que provoca la entrega, a quién yo creía capaz de ver más allá y no quedarse con mi coraza (por las largas conversaciones mantenidas y mis propias vivencias, llegué a la conclusión de que tu siempre habías sido el Dom adecuado para entregarme, pero todos tenemos fallos, y el mío es de vista).
Cometí un error en ello, cierto, pero siento que por ello he podido ser, por un momento, juzgada y condenada, sin que mi condición de "novata" haya sido un atenuante, sino un completo agravante.
domingo, 24 de noviembre de 2013
Paseamos cogidos del brazo por la ciudad, mientras nos reconocemos. Me excito al imaginar fugazmente mi sometimiento, atada con cadenas, durante la visita a una pequeña iglesia. Te vuelvo a reconocer, como la primera vez que te ví, pero me resisto a dar crédito.
Y todo se sucede, poco a poco, gradualmente, mientras nuestras mentes se relajan, y nuestros Egos se calman, dejando paso a la esencia más pura.
Me rindo ante la sobirania de ella, de tu esencia, de mi esencia, porque es lícita, porque no hay miedos, porque es firme y está segura. Sigo los instintos más primarios, abandonando mi cabeza traicionera, mientras danzamos llevando tú el paso, el ritmo.
Y llega el cenit en el que mi mente, mi cuerpo y mi voluntad se entregan, dejando paso a la inundación de emociones, sentimientos y sensaciones, cual ola en pleno temporal.
Ahora estoy en manos del Destino, pero al fin y al cabo, libre y feliz...
miércoles, 16 de octubre de 2013
Hoy he soñado contigo
Me deshago de la ropa, y me vuelvo a acurrucar, sintiendo el calor, ahora agradable del plumón y de mis mininos.
Entro en un profundo sueño.
Me despierto, me ducho, me visto, me lavo los dientes, hago la cama..... me siento rara, pero bien....
A todo ello, en mi inconsciente está el sueño, me inundan imágenes de sensaciones que casi puedo tocar, y a medida que pasa el día más lo recuerdo, hasta que recibo la llamada de mi amiga.
Tu barbilla, completamente rasurada, me acaricia las mejillas, mientras mi sexo se activa rápidamente cuando me susurras un simple "hola, querida perra".
